Es difícil, en una ciudad de crecimiento tan anárquico como Bilbao, delimitar su centro. Pero indudablemente, tenga o no razón geográfica, la estatua del fundador de la villa, hoy más alta que nunca, tiene el derecho a ocuparlo.
El bronce de Mariano Benlliure, autor también de los bajorrelieves que figuran en la base, recuerda desde 1890 a Don Diego López de Haro, V señor de Bizkaia, en casi cuatro metros de altura.
Realizada en Roma en varias fracciones y tras sucesivos emplazamientos en la Plaza Nueva y en la de los Santos Juanes, se encuentra ubicada en la actualidad en la Plaza Circular, sin mirar al mar pese a las estrictas condiciones del encargo inicial.